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martes, 3 de febrero de 2026

VACILANDO EN EL BARRIO DE EL VADO


Bajo un cielo turquesa que parece pintado a brochazos de fiesta, El Vado despierta la ilustración de Pato Orellana “El Cuervo” como un barrio que no pide permiso para mezclar tiempos, acentos y personajes. La escena vibra: banderines cruzan la calle, el adoquín guarda historias y la esquina verde del tradicional bar hace de escenario y refugio. Aquí, la crónica no camina: vacila.

Orellana retrata El Vado como un teatro popular donde conviven lo cotidiano y lo improbable. Caricaturas de la cultura global se sientan en la vereda cuencana, no como invasión, sino como guiño: el barrio los absorbe, los vuelve vecinos por una tarde. La música imaginaria suena en el gesto de los personajes, en los pasos torcidos del peatón, en el murmullo del bar que nunca cierra del todo.

La arquitectura —esa esquina emblemática— no es telón de fondo, es protagonista. Las fachadas sostienen la memoria del oficio, del encuentro, del “quédate un rato más”. El cielo, ocupado por naves y sueños, recuerda que El Vado siempre ha sido puerta: de entrada y de salida, de barrio y de mundo.

Esta ilustración es una crónica dibujada: El Vado vacilando, celebrando su tradición sin solemnidad, defendiendo la calle como espacio común. Pato Orellana firma un retrato donde Cuenca se ríe de sí misma, se reconoce y, entre brindis y caricaturas, reafirma que la identidad también sabe bailar.

 

lunes, 2 de febrero de 2026

PLUMADAS DEL CUERVO VS LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

 

Crónica breve: dos carnavales, dos miradas

A primera vista, ambas ilustraciones cuentan la misma historia: una calle desbordada por el Carnaval 2026, cuerpos en fiesta, agua, ollas, risas y un caos feliz que cae desde balcones coloniales. Sin embargo, al acercarse, la coincidencia temática se rompe y aparecen dos lenguajes muy distintos.

La ilustración generada por inteligencia artificial CHAT GPT es exuberante y prolija. Todo brilla: los colores saturados, las expresiones exageradas, la escena llena de guiños y detalles casi infinitos. Es un carnaval hiper-realista de caricatura perfecta, donde cada elemento parece calculado para impresionar. La IA no se equivoca: compone, equilibra, rellena. El resultado es impactante, inmediato, casi publicitario. Pero también es un carnaval sin tropiezos, demasiado pulido para una fiesta que, por definición, es desorden.

La ilustración realizada por Pato Orellana “El Cuervo”, en cambio, respira calle. El trazo es suelto, a ratos nervioso, con manchas que no piden permiso y líneas que se cruzan como el gentío. Hay vacíos, correcciones visibles, decisiones humanas. El color aparece donde importa y se retira donde la memoria completa la escena. No busca deslumbrar, sino contar. Aquí el carnaval no es espectáculo: es experiencia.

Conclusión
Si se mide por impacto visual inmediato, la IA gana por contundencia técnica. Pero si se juzga por carácter, identidad y verdad narrativa, la obra de Patricio Orellana es la más fuerte. La primera ilustra un carnaval; la segunda lo vive. Y en una crónica —periodística y artística— eso marca la diferencia, ya para ti cual es la mejor, saludos de colores y alas abiertas.